miércoles, 28 de noviembre de 2012

The book of What Remains


POR: Rubén Varona

Pinturas de Bejamin Alire Sáenz - foto Rubén Varona
Entre chanza y chiste alguna vez un sabio de la Ciencia Política me aseguró que los latinoamericanos tenemos la tendencia de explicar aquello que sucede a nuestro alrededor, mediante el uso y creación de teorías conspirativas. Y sí, ¿o de qué otra forma podríamos explicar que hasta en el asunto de la repartición de las vidas de los gatos, el felino de maullido hispano esté en desventaja frente al anglosajón? Por supuesto que alguna secta misteriosa manipuló los planetas para que desde Chico’s Tacos, casi a orillas del Río Bravo, hasta la Patagonia + España, los gatos tuvieran siete vidas, en lugar de nueve, las que tienen en el primer mundo. Siempre la ley del embudo, todo para los poderosos, nada para los oprimidos, muchos menos para los que habitan las fronteras y tienen siete vidas y también nueve, y pueden llegar a conspiran en inglés mientras transpiran en español.
       Habiendo dicho lo anterior, quiero comentar brevemente el poemario “The book of What Remains”, de Bejamin Alire Sáenz. De él debo decir que es un autor de la frontera, un chicano, a quien en su trabajo literario no le tiembla la voz para ajustar cuentas con sus demonios tutelares, sus fantasmas. Con un sentido del humor exquisito y la agudeza de un hombre nacido al filo de dos extraordinarios países (México-USA), Sáenz se expresa por quien no puede hacerlo y sus maullidos resuenan en ambos mundos (el hispano y el angloparlante). Tan es así que cada imagen, cada meditación expresada en sus versos, nos acerca más a su Cosmovisión de la frontera y a la esencia de la identidad chicana, pues la fuerza expiatoria del desierto de Chihuahua, lugar donde habita el poeta, hace tiempo sanó su pérdida de fe en la vida, en Dios y en los seres humanos.



The last meditation of living in the desert



I was born in the desert.



I want to die in the desert.



I want to die in the middle of the summer.

At ten o´clock in the morning.

Preferably on the hottest day of the year.

I want everyone to comes to my funeral to keep repeating

Goodamnit it’s hot. This will makes me smile.
If I am not allowed to smile after I’m dead

then I want to live forever.

But only if I can continue living in the desert.

Frontera El Paso (USA) - Ciudad Juárez (México) - 2012 - foto Rubén Varona
La crueldad del desierto nos acompaña a través de las páginas del libro, dividido en tres secciones diferentes, pero complementarias: The Book of War and Living in the desert; The Book of Eschatologies; The Book of What Remains. En cada una de ellas, el autor intercala dieciocho meditaciones sobre la vida en el desierto, comenta la realidad que le tocó, y no, vivir, como la prueba de la bomba nuclear en las arenas de Nuevo México antes de aplastar Nagasaki o el drama de miles de inmigrantes anhelando las nueve vidas del gato.
       ¿Qué queda luego de vivir en el desierto?
   Benjamin Alire Sáenz nos dice que somos aquello que recordamos, lo que queda en la tierra luego de cosecharla. Por ello, al leerlo, somos víctimas de los recuerdos y las nostalgias propias, pero también de las ajenas, de la memoria histórica en la que el autor se embriaga para ofrecer a sus lectores el espacio en que habita.



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