miércoles, 31 de octubre de 2012

¿Quién es esa mujer?


POR: Álvaro Sierra

… ¿Quién es esta mujer que me está mirando? No quiero que lo haga.
¿Por qué me mira con sus ojos claros bajo sus áureos párpados?
No sé quién es. No quiero saber quién es. Decidle que se vaya, no he de hablar con ella. ¡Atrás hija de Babilonia!
No te acerques al elegido del Señor. Tu madre ha llenado la tierra con el vino de sus iniquidades y el clamor de sus pecados ha subido hasta los oídos de Dios.
(Todos)… No quiero mirarte. No quiero mirarte porque estás maldita Salomé. Estás maldita. (2001)


FAON
Adiós, adiós, a- dio- s, ¿extrañaré algo? Extrañaré mucho, tu música, tus matemáticas, tu derroche; pero más me dolerá saber que podía estar doce horas seguidas mirándote a los ojos y tú no me mirabas. Cuando más enojado estaba contigo, me mostrabas tus cinco corazones, sonreías y me excitaba. Cuando tarareabas a Beethoven, me levantaba, besaba tu frente; esperaba y sentía cómo sufrías. Sinceramente yo disfrutaba, la boca me sabía a un dulce refresco generado por la espera. De nuevo solos, tu enojada, tus sonidos de poder opacaban mi talento, alterabas mi comportamiento y te trataba mal, te golpeaba con los índices como si fueras la culpable de mis vacíos, tu sólo te burlabas; podía escapar, es cierto, pero no era capaz, en mi mente planeaba una excusa para que no supieran lo nuestro. Tu vestido rojo y negro me excita tanto que te quiero sólo para mí; tu frío rostro pide a gritos un beso o una moneda, una moneda que me puede llevar a conocer el mundo si tengo suerte, pero no; la volvería a compartir contigo y, posiblemente aplazaría el viaje como he aplazado mi vida por estar contigo. Rompo este billete y me despido. No te deseo suerte porque hace mucho que tienes la mía. (2001)



A y B
A.  Cómo es de blanca tu dentadura, parece marfil. (Se acerca, recoge los documentos y da la vuelta para irse).
B.  ….
A.  Sólo los tontos se ríen de eso.
B.  Sólo a los tontos se nos presenta la oportunidad.
A.  Deberías hacer algo; eres como un cáncer urbano, lo único que sabes hacer es daño. Cobarde. Un ser tan ignorante como tú debería salir con bozal.
B.  Pues a ti deberían sacarte con collar para que no tropieces con todo lo que se atraviesa. ¿Qué buscas al caer? ¿Qué un caballero te recoja y se case contigo?
A.  ¡Sólo quería salir! ¿Y tu hija? ¿No es hora de ir por ella?
B.  También es tu hija. Recuerda que debemos compartir igual el tiempo. No voy a ir por ella, es hora de que reacciones y la recojas; ella va a estar allí, en su silla de ruedas brillante, llantas nuevas, rines de lujo y su brazo ortopédico limpio. Ella va a estar esperando, pues no podrá escapar de nosotros.
A.  No quiero ir por ella ni hoy ni nunca, quisiera empezar de cero, como si se fuera la luz en mi cabeza y los archivos se borraran.
B.  (Intenta pegarle, pero se ríe con fuerza) Sí, claro.
A.  (Cae, se levanta; llora, se va; vuelve a caer, se levanta)
B.  ¿Qué es lo que tanto te gusta del suelo? (Sigue burlándose)
A.  ¿Qué es lo que tanto te divierte?
B.  Sabes que esto no me divierte en absoluto, pero así se han establecido las reglas.
A.  (Se para, corre, lo besa, lo acaricia) No vayamos por ella, alguien la recogerá. La lástima es de lo poco que no ha muerto en los seres humanos. Huyamos (lo besa) te amo (lo besa) sólo a ti, sólo a ti.
(B sale corriendo. A sola en el escenario… Vuelve B con la silla de ruedas vacía, riéndose)
Ahora sí podemos irnos. (2002)

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